reflexion-1312

¡CONOCE TODO LO QUE COMES!

A veces las cosas no son lo que parecen. O, lo que viene a ser lo mismo, muchas veces creemos estar en posesión de la verdad acerca de un tema en concreto hasta que llega el día en el que, esa verdad, efímera y escurridiza, se aleja de nosotros generando una sensación de vacío y de decepción.

Desde muy pequeños se nos ha educado de tal forma que, muchas veces sin capacidad de reacción ni de reproche, nuestros patrones alimenticios se han construido alrededor de una dieta comúnmente aceptada por nuestro entorno más cercano y conocido. Nuestra familia, escuela, amigos, las tendencias, las modas… todos estos factores han jugado un papel determinante a la hora de definir nuestros hábitos alimenticios.

Y dado que la costumbre genera confianza a la par que nostalgia y apego, en muchas ocasiones nos hemos visto entregados a una tipología de dieta sobre la que poco sabemos en profundidad, más allá de la tradición, la cotidianidad y la seguridad intrínseca que genera todo lo conocido, independientemente de lo bueno o malo que pueda llegar a ser en realidad.

Se nos ha dicho que la leche es el alimento que posee una mayor aportación en términos de calcio bio-obsorbible, y que los espinacas son todo hierro. También que el pescado azul es la mejor fuente que existe en términos de aportación de ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6, e incluso que las bayas de goji son unos frutos secos con tales propiedades, que ni las habichuelas mágicas de Son Goku en la mítica Serie de la Bola de Dragón son capaces de superar.

Todo puede parecer muy blanco hasta que llega el día en el que lo empezamos a ver todo negro. Es por ello que, rompiendo una lanza a favor del gris, en una tarde de un otoño robado por el crudo y gélido invierno, os invito a que sigáis los pasos de los grandes pensadores de la humanidad y, aunque solo sea por unos minutos, intentéis borrar vuestras creencias y vuestros conceptos acerca de nutrición y alimentación y os atreváis a entregaros a la evidencia empírica que facilitan las tablas nutricionales y la información más científica acerca de cada uno de los principales alimentos e ingredientes que usamos y comemos a diario.

Self Nutrition Data ‘know what you eat’ (http://nutritiondata.self.com/) es un interesantísimo portal con un volumen de información nutricional gratuita que parece del todo increíble. Os animo a que naveguéis por esta página web y empecéis a interesaros por los pormenores nutricionales de decenas de miles de ingredientes, ya sean crudos, cocinados e incluso procesados.

Cuanto mayor sea nuestro conocimiento acerca de aquellos ingredientes y productos que ingerimos a diario, mayor será nuestra capacidad de poder incidir en nuestro estado de salud.

Por cierto, el porcentaje de bio-absorción del brócoli y de la coliflor duplica al que presenta la leche de vaca; las espinacas, a parte de ser una muy buena fuente de hierro lo es también de fibra dietética, proteína, vitamina A, vitamina C, vitamina E, vitamina K, tiamina, riboflavina, vitamina B6, folato, calcio, magnesio, fósforo, potasio, cobre y manganeso; 80gr de semillas de lino contienen una cantidad de ácidos grasos Omega-3, 20 mil veces superior a la que contiene la misma cantidad de atún crudo y, por supuesto, las habichuelas mágicas de Son Goku no existen, ¡dado que son pura ciencia ficción!

Salud, Amor y… por encima de todo… ¡Comida Sana!

Jordi Barri Carles.